Que tu producto se explore, no solo se mire.
El 3D en web no es un adorno: sirve cuando el producto necesita verse por todos lados, configurarse o entenderse en movimiento. Lo aplicamos donde aporta y lo evitamos donde solo pesaría.
Impacto visual sin sacrificar velocidad.
Todo lo interactivo se mide en carga. Si una escena no aporta más de lo que pesa, se descarta.
Antes de cotizar, conviene saber si es lo que necesitas.
Encaja si
- Tu producto es físico y se decide por su forma, acabado o color.
- Ofreces variantes y quieres que el cliente las compare sin llamarte.
- Compites en un sector donde todos muestran las mismas fotos de catálogo.
- Tienes planos o modelos y no les estás sacando partido.
No encaja si
- Vendes un servicio intangible: el 3D no lo explica mejor que un buen texto.
- Tu público navega mayormente con conexiones muy limitadas.
- Buscas impresionar sin un objetivo comercial detrás.
- Necesitas publicar en días: una escena bien hecha lleva tiempo.
Lo que suelen preguntarnos.
¿No hace lento el sitio?
Ese es el riesgo real y por eso se mide. Se comprime geometría y texturas, se carga en diferido y se deja una imagen de respaldo. Si aun así pesa más de lo que aporta, te lo decimos y no lo hacemos.
¿Necesito tener el modelo 3D?
No. Si lo tienes partimos de ahí y sale más barato. Si no, lo construimos desde fotografías, planos o el producto físico.
¿Funciona en móviles?
Sí, es donde más se cuida. Se ajusta la calidad al dispositivo y se cae a imagen estática si el equipo no da.
¿Cuánto cuesta?
Depende mucho del número de piezas, materiales y del nivel de interacción. Se cotiza tras ver el producto: no hay una tarifa genérica honesta.
Cuéntanos tu reto.
En 24–48 h recibirás un plan con alcance, tiempos y presupuesto.
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